Hay un lugar en Panamá donde la selva manda, donde los ríos son las carreteras y donde la naturaleza todavía no ha negociado con nadie. Se llama Darién, y si todavía no la conoces, es hora de que te enamores de ella.

Darién es la provincia más extensa de Panamá, con una superficie de 11,896 km², un área similar a la de la isla de Jamaica. Está ubicada en el extremo oriental del país, conformada por cuatro distritos, veinticuatro corregimientos, setecientos poblados y dos comarcas indígenas, y limita con Colombia, separadas por el denominado Tapón del Darién, una selva espesa y húmeda de gran riqueza natural. Su capital es La Palma, una ciudad tranquila que vive al ritmo del mar y del viento.

 

Un parque que vale por el mundo entero

El corazón de Darién late en su parque nacional. El Parque Nacional Darién fue creado el 7 de agosto de 1980 para convertirse en el vínculo natural entre Centroamérica y Suramérica, caracterizándose por ser el área protegida más grande de Panamá y de toda Centroamérica, con una superficie aproximada de 579,000 hectáreas.

Y el mundo lo sabe. Fue declarado por la UNESCO en 1981 como Sitio del Patrimonio Mundial y en 1982 se lo reconoció como Reserva de la Biosfera. Dos reconocimientos que lo colocan entre los lugares naturales más importantes del planeta.

Después de la selva amazónica, el Parque Nacional Darién es considerado el “pulmón natural” más importante de América. Y no es poca cosa. El Parque alberga más del 66% de la fauna y flora de toda Panamá, destacándose por su extraordinaria diversidad biológica.

El parque posee una excepcional variedad de hábitats: playas de arena, litorales rocosos, manglares, marismas y bosques tropicales de tierras altas y bajas, que albergan una fauna y flora excepcionales.

 

Los animales que hacen de Darién un mundo aparte

Hablar de la fauna del Darién es hablar en superlativo. Las principales especies que habitan el Parque son el águila arpía, ave nacional de Panamá, el loro, el guacamayo, el jaguar, el capibara, que es el roedor más grande del mundo, el perro salvaje y reptiles, entre otros.

También se encuentran el tapir centroamericano, el mono aullador, el puma, el pecarí de labios blancos, la boa constrictor, la iguana verde, el caimán de anteojos y la rana dardo venenosa. Y para los amantes de las aves, Darién es literalmente un paraíso: se registran 544 especies de aves en el parque.

En los últimos años el parque ha sufrido los efectos de la contaminación provocada por el tránsito constante de migrantes, lo cual ha alterado sus ecosistemas. Una realidad que hace aún más urgente su protección y conservación.

 

Turismo: aventura de verdad

Darién no es un destino para el turista que busca comodidades de hotel cinco estrellas. Es para el viajero curioso, el amante de la naturaleza, el que quiere una experiencia que no se consigue en ningún catálogo.

Comunidades Emberá y Wounaan

Visitar una comunidad indígena emberá es una experiencia enriquecedora. Puedes aprender sobre su cultura, artesanías, música y danzas tradicionales. Además, es posible realizar caminatas por la selva con guías indígenas. Los emberá son conocidos por sus artesanías en cestería y sus pinturas corporales tradicionales.

Bahía de Piñas: la meca de la pesca deportiva mundial

Bahía de Piñas es considerada uno de los mejores destinos de pesca deportiva del planeta. Cerca de 200 récords mundiales de pesca en aguas profundas han sido establecidos aquí, más que en cualquier otro lugar de la Tierra. Está ubicada a apenas 56 km de la frontera con Colombia, profunda en el corazón del Darién.

El río Chucunaque

El río Chucunaque es el más largo de Panamá y un importante medio de transporte para las comunidades locales. Recorrerlo en bote es una de las experiencias más auténticas que ofrece esta provincia, con paisajes que cambian a cada vuelta del río.

Yaviza: el fin del mundo panameño

La comunidad de Yaviza es conocida como la última parada antes de adentrarse en el Tapón del Darién, una densa selva que marca la frontera con Colombia. Es también el punto donde termina la carretera Panamericana, esa ruta que va desde Alaska hasta el sur del continente.

¿Cuándo ir?

La temporada seca, de diciembre a abril, es el mejor periodo para visitar, con menor cantidad de lluvias y caminos más transitables.

La gastronomía: sabores que nacen de la selva y el mar

La cocina darienita es una mezcla honesta de lo que la tierra y el agua ofrecen, preparada con las técnicas que los pueblos de esta región han perfeccionado durante generaciones.

Entre su gastronomía encontramos el guacho de mariscos, el pescado con coco y arroz con coco, y también el serendengue, entre otros. Es tradicional una especie de bebida hecha con plátano cocido que aquí se llama “choca’o”.

Debido a su ubicación costera, los platos de pescado y mariscos son muy populares. Destacan los mariscos, el pescado con coco y el arroz con coco.

Los principales cultivos que se producen en la provincia son el maíz, el arroz, el plátano, la yuca, el ñame y el frijol, ingredientes que se convierten en el alma de la mesa darienita. Cocina sin artificios, con sabor de verdad.

 

Curiosidades que quizás no sabías del Darién

  • La primera ciudad europea de América continental nació aquí. En 1510, el conquistador español Vasco Núñez de Balboa fundó Santa María la Antigua del Darién, considerada la primera ciudad europea establecida en el continente americano. Antes de que existiera la ciudad de Panamá, ya había historia en estas tierras.
  • El nombre viene de un río. La región deriva su nombre del río Tarena, que discurría por Santa María la Antigua del Darién. Un año después de su fundación aparece la primera referencia cartográfica bajo el nombre “Tarienne”, en un mapa del italiano Pedro Mártir de Anglería.
  • Donde termina la carretera más larga del mundo. En esta región se interrumpe la carretera Panamericana, que va desde Alaska hasta Chile y Argentina con un trayecto de 30,500 km. Concretamente se interrumpe en Yaviza, desde donde hacia el sur se extiende el bosque húmedo del Darién, siendo los ríos la única vía de comunicación.
  • Cruzarlo a pie tardó 136 días. El panameño Amado Araúz y su esposa Reina Torres de Araúz, junto con dos compañeros, partieron de Chepo el 2 de febrero de 1960 y llegaron a Quibdó, en Colombia, el 17 de junio de 1960, haciendo un promedio de 200 metros por hora y llevándoles el viaje un total de 136 días. 200 metros por hora. Para ponerlo en perspectiva: una persona camina normalmente a 5,000 metros por hora.
  • Tres pueblos indígenas como guardianes ancestrales. El Tapón del Darién es el hogar de los pueblos indígenas Guna, Emberá y Wounaan, quienes a través de años de lucha han conseguido diversas formas de reconocimiento de sus derechos territoriales colectivos, y quienes también históricamente han sido guardianes de uno de los cinco grandes bosques de Mesoamérica.
  • Un parque que nacen ríos. El Parque Nacional Darién es la principal fuente hídrica de la región. En él nacen ríos significativos como el Tuira, Balsas, Chucunaque y Sambú, que desembocan en el Golfo de San Miguel, así como el río Jaqué, que fluye directamente hacia el Océano Pacífico.
  • Los darienitas reciben al mundo con una sonrisa. Los darienitas reciben al visitante agradecidos y con una amplia sonrisa, conscientes de que, hasta hace poco, adentrarse en su provincia implicaba incursionar en lo desconocido. Esa hospitalidad, en medio de tanta naturaleza salvaje, es quizás el mayor tesoro de Darién.